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Toda “la potencia” de las almendras activadas

Seguramente has escuchado aquello de “activar” semillas o frutos secos. Parece frase sacada de una novela de ciencia ficción pero la verdad es que se trata de un proceso muy simple, cuyo objetivo es aumentar la presencia de nutrientes y reducir grasas.

Toda la ciencia involucrada en este proceso consiste en dejar semillas o frutos secos remojando en agua con sal hasta por 24 horas a temperatura ambiente, luego enjuagar y hornear o secar en un horno a baja temperatura. El asunto, eso sí, solo funciona si los frutos, al final del proceso, siguen crudos: no deben cocinarse dentro del horno, no deben quedar tostados; pues a temperaturas muy altas la mayoría de los nutrientes se habrá destruido.

Se le dice activación porque este proceso en agua desactiva ciertos inhibidores enzimáticos, que fueron creados por la naturaleza para que germinen solo cuando se producen las condiciones adecuadas de agua y luz; pues cabe recordar que los frutos secos son, casi todos, semillas. Estas enzimas activadas, que estaban durmiendo, ayudan en el proceso de digestión humana. Se dice que este proceso ya era costumbre de aborígenes australianos antes de que llegaran los ingleses; ellos llevaban muchos años activando almendras.

Cuando se remojan las almendras, se vuelven mucho más fáciles de digerir y las vitaminas y minerales presentes en ellas se absorben con mayor facilidad en nuestro sistema digestivo. Así se evitan los malestares estomacales o intestinales que sufren muchas personas al consumir almendras u otros frutos secos sin activar.

Por otro lado, se eliminan grasas en las almendras, por lo tanto se vuelven magras, cuestión que las transforma en un excelente alimento si se quieren evitar problemas de producción de aquel colesterol que conocemos como “malo”, y que se relaciona con graves enfermedades cardiacas y/o vasculares.

Te dejamos aquí una receta para hacer leche con almendras activadas:

Necesitas

1 taza de almendras activadas.

1 litro de agua filtrada (te sirve Benedictino).

Una licuadora potente, ojalá sobre 450 Watts.

Un paño para filtrar (que puedes comprar acá).

Cómo se hace 

Tus almendras ya están activadas, han pasado en agua con sal por lo menos 12 horas. Lávalas, ponlas en la licuadora y agrega 2 tazas de agua filtrada. Procesa hasta que las almendras queden bien molidas y el líquido sea blanco. Luego extrae la leche con el filtro, agrega el agua restante y revuelve bien. Sirve inmediatamente para aprovechar al máximo sus bondades.

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